Historia del Ferrocarril

Crisis y Nacionalización Ferroviaria.

La crisis desencadena a lo largo de 1930 termino con el modelo agro exportador y la ilusión de cierto progreso argentino, la expansión de la actividad pampeana se vio bloqueada y la crisis del campo obligo a enormes contingentes humanos a trasladarse a las ciudades, la clase gobernante conservadora se vio obligada a impulsar un modelo de sustitución de importaciones que desarrollo una incipiente industria nacional de manufacturas. Lo hacía con el convencimiento de que se trataba de un sistema imperfecto, insostenible en el tiempo, que se resolvería con el final de la crisis, para volver al viejo modelo liberal.

Contradictoriamente los ferrocarriles se enfrentaron por primera vez con una demanda significativa de carga originada en el territorio nacional. La base económica producto del desarrollo particular de la década del treinta, adquiriría durante la próxima década la forma de Peronismo. Este nacionalizaría los ferrocarriles, suspendiendo la remisión de ganancias desde la Argentina, convirtiéndolos en símbolo del nuevo modelo político y económico vinculado a una fuerte idea de soberanía. La expansión ferroviaria alcanzaría a los casi 48 mil km.

El objetivo estratégico de la nacionalización realizada recuperó un resorte básico de la economía, terminando con las cuantiosas utilidades enviadas a la metrópoli. Pero ya para 1948 el sistema ferroviario se caracterizaba por la falta de inversiones y su capital existente era muy inferior al de 1914. La competencia, que con los años resultaría fatal para el modo ferroviario, había comenzado después de 1932 con la ley que creó la Ley Nacional de Vialidad, y el tendido de caminos en paralelo a las grandes líneas tróncales ferroviarias, planteando una competencia y no una complementación, sobre todo en el sistema de carga.

El ferrocarril nacionalizado debía sostener un sistema de precios competitivos y de demanda de carga, del mismo modo por la noción de servicio público, vinculado a la carga pero en especial con el servicio de pasajeros suburbanos, lo que genero un déficit creciente como en la mayoría de los países. A pesar de las asimetrías del sistema y de su déficit, debe rescatarse el importante papel que los ferrocarriles nacionalizados, cumplieron en el plan del desarrollo general de la Nación, sosteniendo a la industria nacional, integrando al país y sus regiones y posibilitando un importante mercado para los movimientos de bienes y personas.

Con la caída del gobierno del general Perón en 1955, comienza el proceso privatizador, las inversiones físicas se reducen drásticamente para compensar el déficit operativo y la antigüedad y falta de relevo de equipos e instalaciones se agravan. La carga transportada se mantiene declinante con una participación para el modo ferroviario que disminuía año a año. En 1961 el presidente Frondizi desarrolla el Plan Larkin, que cierra instalaciones ferroviarias, clausura ramales, cancela trenes de pasajeros al interior de la Argentina Y expulsa a más de 60 mil ferroviarios, muchos con un alto grado de capacitación y conocimientos.

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