La Fraternidad

Cambios y Nuevos Desafíos.

La crisis de 1929 marcó el final de una época y el comienzo de la "Década Infame", con golpes militares y gobiernos que practicaban el fraude y reprimían al movimiento obrero. En 1930, algunos días después del primer golpe militar se fundó la CGT, a la cual La Fraternidad ingresaría recién en 1933. Los sueldos de los ferroviarios fueron congelados por el gobierno del general Justo y descontados en porcentajes por las empresas ferroviarias y la Confraternidad con la Unión Ferroviaria fue disuelta, algunos anos después. Sin embargo la crisis económica genero la etapa sustitutiva de importaciones, que se tradujo en una oportunidad para el ferrocarril, que capitalizó el crecimiento interno y sostuvo la expansión de sus talleres, ahora dedicados al mantenimiento de su infraestructura, construcción y reparación del material tractivo y remolcado.

La expansión de las políticas keynesianas, sobre todo después de finalizada la 2º guerra mundial, planteaban la nacionalización del sistema ferroviario, que también La Fraternidad comenzaba a sostener. Con el golpe del 4 de junio de 1943 todo cambió de manera crucial. La aparición del Coronel Juan Perón produjo un nuevo alineamiento dentro de la clase trabajadora, quedando La Fraternidad al margen durante varios años.

A pesar del reconocimiento de conquistas, devolución de los descuentos de la década anterior, personería gremial, aumentos de salarios y posterior nacionalización de los ferrocarriles, se retiró de la CGT, oponiéndose a la acción de la Secretaría de Trabajo, sin apreciar la magnitud de los profundos cambios ocurridos y sosteniendo su tradicional concepción autonómica. Ese posicionamiento significo el aislamiento político, que sumió al sindicato en una crisis interna, que luego de 1951 con la huelga ferroviaria, posibilitó el surgimiento de una nueva Comisión Directiva. Todo ello a pesar de que los Derechos del Trabajador habían sido incluidos en la Constitución de 1949, y la mitad del PBI nacional eran salarios, concretando las reivindicaciones históricas de distribución de la riqueza y Justicia Social.

La revolución de 1955, el golpe cívico y militar que derrocó al General Perón, inauguró una época marcada por las crisis y los recurrentes golpes militares. La Fraternidad formó parte del sector sindical cercano a la Revolución Libertadora, al reponer al frente de ella a la dirigencia que la dirigía antes de 1951. Sin embargo dictadura y decadencia del ferrocarril se harían inseparables, con el cierre de ramales, estaciones, galpones y talleres y el levantamiento de servicios, junto con el despido y precarización de miles de ferroviarios.

La gran huelga de 1961 de 42 días, sería la respuesta al gobierno del presidente Frondizi, que había reemplazado al gobierno de la Revolución Libertadora, pero mantenido su política de reducción del modo ferroviario, con la implementación del Plan Larkin. La huelga finalizaría con un virtual empate, que retardaría el desguace del ferrocarril. La clase política había resuelto sacarse de encima el "problema ferroviario", justificado en el creciente déficits de la empresa estatal y también de sus organizados sindicatos, dando impulso al transporte por carretera, con la instalación de fabricas terminales de autos, camiones y la construcción de rutas y caminos.

Luego del golpe cívico militar de 1966, con varios interinatos militares, sacudido por la creciente violencia política y social, se concreta el triunfo electoral en 1973 del FREJULI. Comienza la aplicación del Plan Trienal con la recuperación del ferrocarril. Es designado presidente de la empresa en 1975, Cesáreo Melgarejo presidente de La Fraternidad, luego de una serie de denuncias sobre irregularidades en la empresa estatal. Ferrocarriles Argentinos era todavía el mayor empleador de América Latina.

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