La Fraternidad

Final de Época y Refundación.

La instalación de la dictadura cívico militar en 1976, clausura la experiencia política abierta en 1973 y también el corto período de Cesáreo Melgarejo al frente de Ferrocarriles Argentinos. Se Implementa un plan económico que reorganiza la economía nacional de acuerdo al nuevo paradigma internacional y que reprime y desconoce conquista históricas del movimiento obrero. Muchos de sus dirigentes son perseguidos, encarcelados y asesinados.

La CGT es disuelta y La Fraternidad no es intervenida, pero el Convenio Laboral 26 del año 1975, el mejor en la historia de la organización sindical es derogado y su aplicación será solo recuperada en su parte convencional en 1983. El ferrocarril sufrirá su achicamiento más crucial, anticipando la década devastadora de los 90.

A pesar de la caída del gobierno dictatorial, con la derrota en la guerra de Malvinas, y la recuperación de la democracia, la grave crisis del ferrocarril no será resuelta, se mantuvo invariable y con la llegada de Carlos Menem a la presidencia se acentuó su decadencia, sostenido con la aplicación de un programa económico, diseñado en el ideario del Consenso de Washington.

La Fraternidad que en 1987, había llegado a su primer centenario, asistió diezmada y en crisis a la devastación del modo ferroviario y su reemplazo acelerado por el transporte automotor. Comenzó en 1989, un proceso de luchas, que en 1991, habría de sostener una dura huelga, como anticipo de un final inevitable. La organización gremial no podría modificar la lógica y la fortaleza coyuntural, del programa y el modelo que acumulaba en la opinión pública y en toda la sociedad, dispuesta a sostener al gobierno neoliberal de Carlos Menem, que privatizaba empresas públicas estratégicas, reducía el Estado y jubilaba, retiraba o despedía a cientos de miles de trabajadores.

Solo quedó para La Fraternidad el lento trabajo de su reorganización. Como en otras épocas cruciales de su larga vida institucional, se ponía en juego su supervivencia como organización gremial. Con la unidad y la organización como banderas, un grupo de dirigentes y trabajadores integrado por Carlos Zamora, Omar Maturano, Horacio Caminos, entre otros, constituyeron la Confraternidad Ferroviaria en 1994. La unidad de los fraternales y la organización definitiva del sindicato, que dejara atrás a la vieja Sociedad del Personal de Locomotoras, concretaron paulatinamente la impostergable refundación.

La Fraternidad modificó su estatuto y se convirtió en sindicato, impulsando su recuperación en todo el país, reabriendo las seccionales, afiliando y convocando a los compañeros a organizarse y militar. El cambio político producido en 2003 con el Gobierno de Néstor Kirchner, dio nuevo impulso al programa sindical con la discusión por los convenios y su posterior unificación en uno para pasajeros y otro para cargas, puso punto final a la dispersión convencional del sistema ferroviario, concesionado en varias líneas de ferrocarriles de pasajeros y carga, y la casi desaparición de los servicios interurbanos de pasajeros. La obtención de la reducción de la jornada laboral y el reconocimiento del Estrés Postraumático junto a la recuperación de las Escuelas Técnicas y el ingreso de muchos jóvenes a la actividad, expresan algunas de las conquistas más importantes de la historia fraternal.

Integra con su Secretario General, compañero Omar Maturano el Consejo Directivo de la CGT, la Secretaria General de la UGATT y la Federación ferroviaria. También con el Secretario Gremial e Interior, compañero Julio Sosa la Vicepresidencia de la rama ferroviaria mundial de la ITF. La Fraternidad sostiene una prédica política y sindical de la recuperación del Modo Ferroviario de Transporte, para posibilitar su reorganización al servicio de la Nación y de todos los argentinos, una palanca insustituible para la reconstrucción de la industria y la integración de la dilatada geografía argentina. Para ello plantea la necesidad impostergable de una Ley Federal de Transporte, con la asignación de los recursos económicos necesarios, que posibiliten la refundación ferroviaria con un plan de mediano y largo plazo, en el marco de un diseño racional, multimodal e integrado.

La Fraternidad defiende la vigencia de un sindicalismo autónomo al servicio de las conquistas sociales y sindicales de todos los trabajadores. Lo hace convencida, como lo ha hecho a lo largo de su larga y cambiante historia, que solo en la democracia son posibles organizaciones gremiales fuertes y representativas, y que su vigencia son el mejor aporte a la robustez y consolidación de la propia democracia.

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