Escuela Técnica Central.


Breve Historia de Las Escuelas Técnicas de La Fraternidad. "En cada sección una escuela".

El artículo primero del Estatuto Social de la Fraternidad, aprobado en 1889 y firmado por el presidente Juárez Celman, expresa que: "La Asociación debe adelantar y difundir los conocimientos técnicos y prácticos a las personas de este gremio". La Fraternidad respetó y estimuló este principio, desarrollando la formación cultural del gremio, obra en la que puso su esfuerzo dado el carácter particular que exigía la formación técnica y profesional de los maquinistas de locomotoras.

Este tipo de acción fue primordial para el desarrollo de sus asociados y la propia Sociedad desde sus primeros años de vida. Las Escuelas Técnicas fueron la primera tentativa del gremio para dignificar la profesión y hacer confiable desde el punto de vista técnico el desempeño de los compañeros.

El ingeniero Carlos Echague, que trabajó en la redacción del Estatuto, fue el gestor y animador de la obra de formación profesional al crear la primera Academia de Instrucción en 1890, con la participación del propio Otto Krause, fundador después del Colegio Industrial de la Nación. Siendo presidente honorario del gremio, Echague formalizó la Academia de Instrucción para la enseñanza profesional de maquinistas y aspirantes a maquinistas.

Logró que algunos estudiantes universitarios de carreras técnicas dieran clases en el local social en horarios determinados y con la finalidad de complementar esa formación, propuso que concurrieran a su domicilio particular miembros de la Comisión Directiva para recibir la formación técnica.

Los cursos se imprimieron como folletos y enviados a los socios de la organización, poniendo al alcance de todos conocimientos, que evitarían la arbitrariedad con que las empresas decidían los ascensos del personal. Así los foguistas tendrían la oportunidad de ascender a maquinistas mediante su propia capacitación ya que irían al examen conociendo los principales temas de orden técnico para el manejo de las locomotoras. Otra acción, paralela e importante del Ingeniero Echague, fue lograr que fuera la Dirección de Ferrocarriles quien procediera a examinar a los candidatos y aspirantes a maquinistas, quitando esa facultad a las empresas que se prestaban al favoritismo.

La presencia de la Dirección de ferrocarriles en los turnos de exámenes otorgaba imparcialidad y credibilidad a la capacitación del personal de conducción. Echague logró imponer un Reglamento de Exámenes, dándole carácter legítimo a este emprendimiento de extraordinario valor social para la idoneidad técnica de los maquinistas y foguistas, que pretendían convertirse en conductores de trenes. La idoneidad fue un capítulo trascendente de las reivindicaciones fraternales muchas veces violadas por las empresas cuando, en tiempos de paro o de huelgas, tomaban personal contratado sin ninguna formación profesional haciendo correr riesgos a todos aquellos usuarios del servicio público ferroviario.

Las luchas de la Fraternidad por lograr el reconocimiento de la capacitación duro entre 1887 y 1919, cuando logró su primer Reglamento de Trabajo, durante el gobierno del Dr. Hipólito Irigoyen. En 1902 apareció una publicación llamada ´´El conductor de máquinas´¨ que fue incorporado a partir de 1907, con su aparición a la Revista Social. Era una hoja técnica capaz de orientar y darle mejores elementos teóricos a los aspirantes a maquinista. El Ingeniero Mateo Lovadina era quien dirigía esta sección y desde ella cumplió una gran labor al dar a conocer documentos, informes, artículos y comentarios técnicos con grabados adaptados a los diferentes temas.

El grabado cumplía, en aquella época el rol que en la actualidad ocupan las infografías que contribuyen a resumir y afirmar pedagógicamente los conocimientos teóricos. El Ingeniero Lovadina tuvo a su cargo la sección técnica de la revista hasta su muerte en octubre de 1926. La función didáctica de la revista social, desde el ángulo técnico, contribuyó de manera eficaz a que las distintas secciones fraternales del país se propusieran crear sus propias Escuelas Técnicas, en beneficio de todos los asociados, y especialmente de los que trabajaban en los lugares más alejados del país. Varias fueron las seccionales que recogieron la iniciativa, pero la primera creada fue la de Las Flores (SUD), provincia de Buenos Aires, el 8 de agosto de 1908.

La revista social, en un número de octubre 1908, comentando la iniciativa, expresó: ´´De buen ejemplo podemos titular el que dieron los compañeros de Las Flores (S.) y que nos es grato llevar a conocimiento de todos los socios, para que la medida tomada en la mencionada sección sea imitada. Sirviendo a la vez que de estímulo en la profesión, de medio eficaz para estrechar fuertemente los vínculos de compañerismo. La noticia que nos llega es breve, pero en si encierra un alto ejemplo que no dudamos será imitado". La Escuela de Las Flores fue llamada" Carlos Echague" en homenaje al inspirador de este proyecto, que alentaba la idea de elevación cultural del compañero como punto de partida, para la conquista de mejores reivindicaciones y jerarquización profesional. Luego se fundaron las escuelas de San Cristóbal, Tandil, Villa Mercedes, San Luis, Junín, San Martín, Tandil, Villa Mercedes, San Luis, y más tarde Villa Constitución. Mendoza, Haedo y Caballito y Santa Fe.

En 1937 todas las seccionales tenían una escuela. En el cincuentenario de la fundación de la escuela de Las Flores, en 1958, ya eran doscientas en todo el país, muchas con biblioteca y constituidas antes que la aparición de los primeros colegios industriales.

Sus instructores y otros compañeros construyeron maquetas de máquinas, de partes o piezas, y desarrollaron planos con la finalidad de que sirvan de modelos de enseñanza. Las piezas eran construidas en madera o metal y hubo una maquina construida por Luis Oppici, maquinista del ferrocarril Midland, que funciona como una locomotora que podía arrastrar 250 kg. Denominada ´´La Fraternidad´´ sirvió para la enseñanza práctica en el ferrocarril Midland.

También la Comisión Directiva de La Fraternidad dispuso la construcción de modelos en madera y aluminio de los principales mecanismos de una locomotora, que luego eran vendidos a las diferentes seccionales del gremio. La Escuela Técnica Central tuvo como principal promotor a José Molinari que en 1917 presentó un proyecto a la Comisión Directiva para el desarrollo y provisión de material adecuado para la enseñanza técnica y práctica. En ese antiguo local central (la primera casa propia), de la calle Alberdi, se instaló la Escuela que estuvo bajo la dirección de José Pipino, secundado por Ángel E. Masa.

El Profesor Gregorio Nieder de la Universidad Nacional de Tucumán organizó en 1927 un curso Universitario para el personal de máquinas con el fin de interiorizar más aún de su profesión a los compañeros maquinistas que aspiraban a llegar un poco más arriba en su carrera profesional. Más tarde la Universidad de Córdoba, a iniciativa del Dr. Luis Posse, hizo algo más o menos similar, creando un curso especial para el personal de máquinas y que comprendía elementos de matemáticas, física y metalurgia. Con la inauguración de la Casa Central el 20 de junio de 1934, se instaló la Escuela Técnica Central en el tercer piso del moderno e imponente edificio, con los más modernos elementos para la enseñanza y dotada de una importante biblioteca técnica y científica.

Numerosos textos fueron editados por La Fraternidad desde su constitución: En 1898 Aurelio Arévalo (fundador y primer presidente) solicitó un crédito para imprimir ´´Catecismo o Guía Práctica del Maquinista de Locomotoras´´; ´´El Mentor´´ de Enrique Bacigalupo; ´´El Movimiento Walschaert´´ y ´´La Locomotora en Movimiento´´ de Carlos Gallini; ´´ ´´El Freno al Vacío Automático´´ de Luis Iori; ´´Libro de Señales' de Félix Marcó (hijo); ´´Freno de Vacío Automático´´ de Alfredo Terragno; ´´Los frenos en las Locomotoras y Trenes´´; "El Maquinista Ferroviario¨ de José Pipino, en tres tomos.

Además de estas publicaciones fueron editadas otras igualmente importantes pero referidas más a las cuestiones gremiales y sociales, entre ellas el ´´Manual del Ferroviario´´, de Luis Casso; ´´Qué es la Confraternidad Ferroviaria¨, de José Palmeiro; ´´Una Avanzada Obrera¨ de Marcelino Buyán y ´´Apuntes sobre Legislación del Trabajo´´ del Dr. José Manganiello, Director de la Oficina Jurídica de la Fraternidad. Tambien se publicaron textos sobre Legislación Laboral, Convenios, Reglamentos de Trabajo, Escalafones, Reglamentos de Señales, y otras de actualidad e información.

La Fraternidad llevo adelante su obra de formación sin el apoyo de las empresas y los gobiernos, muchas veces boicoteado por las empresas y desestimado por los gobiernos. Sin embargo el sindicato sostuvo y enriqueció durante 126 años, lo que constituye su principal fortaleza. Las Escuelas Técnicas, se desarrollaron por el exclusivo esfuerzo de las generaciones que han constituido La Fraternidad, más de 75 mil compañeros que la han integrado e integran al cabo de 126 años. Desde las Escuelas se han propuesto y se proponen cambios y mejoras vinculadas al funcionamiento del ferrocarril y al tráfico de trenes de pasajeros y carga.

En ellas perdura la memoria por los saberes y los conocimientos vinculados a la industria ferroviaria, una memoria que se ha ido actualizando y que ha estado mucho más atenta y comprometida, que las acciones desplegadas por los distintos gobiernos. El desguace del ferrocarril, planificado a partir de los procesos de privatizaciones y concesiones de la década de 1990, paralizó el funcionamiento de las Escuelas Técnicas. Sin embargo La Fraternidad no cejo nunca en su recuperación, y después de 2003 comenzaron a funcionar gradualmente, formando a las generaciones que desde entonces han ingresado al ferrocarril.

En cada Escuela Técnica seccional, los jóvenes compañeros entran en contacto por primera vez con La Fraternidad ingresando como afiliados, acceden a la capacitación técnica y adquieren los primeros conocimientos sobre la organización gremial, su historia y tradiciones. Organización Gremial y Escuelas Técnicas son inseparables, constituyen la razón de ser de La Fraternidad desde hace 126 años. Resumen las tradiciones más queridas de los fraternales vinculados a la militancia sindical y la capacitación técnico profesional. Sin estas seríamos apenas trabajadores ferroviarios, con ellas somos trabajadores ferroviarios sindicalmente organizados.

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