LA GLORIOSA GESTA DE MALVINAS
El 2 de abril de 1982 tropas argentinas desembarcaban en Puerto Stanley, capital de las Islas Malvinas, recuperándolas para la soberanía de nuestro país, al cabo de un siglo y medio de ocupación británica. Luego del desembarco la capital de las Islas Malvinas fue rebautizada con el nombre de Puerto Argentino.
El Operativo Rosario, el nombre que adopto la recuperación, sorprendióal pueblo argentino y a la opinión pública internacional. Todos los Estadosamericanos apoyaron la ocupación. En Europa el único país fue la República deIrlanda, también el bloque de los países del este europeo liderados por laUnión Soviética.                                                                                          


La acción de la Junta Militar que gobernaba a sangre y fuego el país desde1976, y que había dado forma a unos de los regímenes más represivos y genocidasde la historia nacional, era capaz de concretar una acción que recuperabasoberanía para la Nación. 


 La acción movilizó recursoshumanos y materiales y logró el apoyo del conjunto del pueblo argentino, sindistinción de banderas políticas o sectores sociales. La misma dictadura quehabía reprimido la movilización de la CGT el 30 de marzo de ese ano, conheridos y cientos de detenidos, desafiaba con esa acción al ImperioBritánico.                                                                    

La dictadura trataba de encubrir la grave crisis política y económicaque sacudía al país, para luego negociar, y fortalecida resolver la situaciónnacional, de la cual los trabajadores organizados en la CGT con Saúl Ubaldinieran una parte importante, y limitar su desprestigio internacional  por la política genocida del Terrorismo deEstado.  El pueblo argentino apoyó larecuperación de las islas y separo la acción soberana de los que comandaban eloperativo a partir de sus responsables políticos, civiles y militares,incapaces de sostener el proceso más allá de la mera invasión.                                                                                              

 LaCGT apoyo firmemente la acción y Saúl Ubaldini, su secretario general, viajo alas islas con otros dirigentes sindicales, a pesar de que semejante acciónrequería de otras medidas políticas y económicas dirigidas a los intereses queGran Bretaña tenía en nuestro país.                                                                                                                                                      

Laconservadora Margaret  Thatcher, primeraministro britanica, logró la adhesión de las potencias europeas  y los Estados Unidos le prestaron unagenerosa ayuda material y logística.                                                                                                                                              Elrol de los Estados Unidos resultó central, ya que naturalmente este apoyo a sualiado y socio por más de cien años. Era por otra parte una reacción  imperial, ya que no podían permitir semejanteinsolencia de un país periférico como la Argentina. 

Elconflicto se desato y las fuerzas armadas integradas mayoritariamente por soldadosconscriptos, pelearon valientemente, la Fuerza Aérea hizo derroches de arrojo ytemeridad, hundiendo barcos de la flota invasora y averiando a otros.  

El comando de las fuerzascombinadas argentinas que había sido muy eficaz reprimiendo a su propio pueblose demostró ineficaz para afrontar una guerra convencional, ya que finalmenteentregó el conflicto, rindiéndose sin honor y traicionando la gestasoberana.  

El tribunal Ratembach que los juzgo después, los condenó como “traidoresa la patria” a severas penas, y en varios casos a la pena capital, y luego dela derrota, con la muerte de 649 argentinos, comenzó otro proceso másvergonzoso aún, el de “La Desmalvinización” con la negación de la gesta y sucondena, intentando ocultar a los combatientes y las verdaderas causas de lajusta recuperación.   

Cientosde argentinos murieron en las islas y quedaron allí para siempre, enfrentaron alas dos potencias más poderosas de la historia y a sus propios mandos canallase incapaces, reafirmando que la gesta se halla por encima de coyunturas ytraiciones, al sostener una bandera histórica que tiene que ver la propiaNación Argentina.   

A treinta y tres años de la recuperación soberana de nuestras Malvinasrendimos homenaje a los héroes que pelearon, a los que quedaron en esasaustrales islas y a los que volvieron venciendo el desaliento y el olvido alque los quisieron someter, y entre ellos a los muchos compañeros ferroviariosque combatieron en ellas y a los que se anotaron como voluntarios.                                                                                     Reivindicamos desde La Fraternidad al pueblo argentino, muchas vecesutilizado y traicionado, que apoyo mayoritariamente la Gesta Soberana, y quesupo entender y entregarse a una causa justa que está más allá de las épocas,las pasiones, y las traiciones.