Luego de tres meses y medio de sesiones, el Congreso de Tucumán proclamó el 9 de julio de 1816 la existencia de una nueva nación libre e independiente de España y de cualquier otro país: las “Provincias Unidas en Sud América”.
Los valores fundacionales que los representantes de las provincias confirmaron en la Declaración de la Independencia poniendo fin a siglos de dominio español, fueron los principios de la democracia representativa: un NUEVO ORDEN POLÍTICO basado en la soberanía popular.
Si bien dejamos de ser una colonia en términos formales, nuestro destino continuó atado mediante fuertes lazos de dependencia a las potencias occidentales. Una dicotomía que sigue vigente hasta nuestros días: construir una patria libre y soberana o ser incorporados a algún modelo nacional foráneo.
Han transcurrido 209 años desde el 9 de julio de 1816, una fecha que continúa expresando el espíritu independentista de nuestra patria, pero que a día de hoy se encuentra en entredicho y por la cual debemos luchar. Enfrente tenemos a una oligarquía cuya única patria es el dinero y que encontró en Milei a un nuevo representante de sus mezquinos intereses.
Somos la consecuencia de los aciertos y los errores de los que nos antecedieron y responsables del país que dejamos a nuestros hijos e hijas. Honrar el espíritu independentista de 1816 es parte de la historia que nos convoca como argentinos y americanos.
VIVA LA PATRIA









